viernes, 7 de noviembre de 2008

El Budismo Kadampa y su protector del Dharma


El budismo kadampa es una tradición de budismo mahayana fundada por el gran maestro indio Atisha (982-1054).
Ka se refiere a todas las enseñanzas de Buda, y dam, a las instrucciones especiales del Lamrim, las etapas del camino hacia la iluminación, que Atisha enseñó. Por lo tanto, los practicantes de budismo kadampa integran en el Lamrim todas las enseñanzas de Buda que han aprendido tomándolas como consejo personal y practicándolas.
Los budistas kadampas integran su conocimiento de todas las enseñanzas de Buda en su práctica del Lamrim, y esta en su vida diaria. De este modo, transforman todas sus actividades en el camino hacia la iluminación.

Los grandes maestros kadampas
Después de Atisha, el linaje kadampa se transmitió a través de una sucesión de maestros kadampas, como Dromtompa, Gueshe Potoua, Gueshe Sharaua, y Gueshe Chekhaua.
Los maestros kadampas eran famosos por ser grandes eruditos y practicantes espirituales puros y sinceros.

En especial hicieron hincapié en la práctica del adiestramiento de la mente (tib.: ­Loyong), con la que podemos transformar todas nuestras experiencias de la vida diaria, y en particular, nuestros problemas, sufrimientos y dificultades en el camino espiritual.

Los nuevos kadampas
El linaje kadampa ha sido transmitido de generación en generación hasta el siglo catorce cuando llegó al gran maestro budista Yhe Tsongkhapa.
Yhe Tsongkhapa clarificó todas las enseñanzas del Dharma kadam haciéndolas accesibles a las personas de aquellos tiempos.
En particular, enseñó cómo combinar el Lamrim y el Loyong con el Mahamudra tantra en una práctica diaria unificada.
Así como la unión del estudio y la práctica fue el distintivo de los primeros kadampas, la unión del sutra y del tantra es el de los nuevos kadampas, como se conocen los seguidores de Yhe Tsongkhapa.

Budismo kadampa moderno
Después de Yhe Tsongkhapa, el nuevo linaje kadampa floreció durante cientos de años hasta hoy día.
En los últimos años, ha sido difundido extensamente por todo el mundo por el maestro budista contemporáneo, el venerable Gueshe Kelsang Gyatso.
Al fundar la Nueva Tradición Kadampa, la Unión Internacional de Budismo Kadampa, Gueshe Kelsang ha creado una infraestructura global para la preservación y promoción del budismo kadampa para las generaciones venideras.
Protector Kadampa
Los practicante kadampas tienen la tradición de hacer ofrendas y ruegos al Protector del Dharma Doryhe Shugden.
Los centros kadampas de todo el mundo practican las tres sadhanas siguientes del Protector Doryhe Shugden: La gema del corazón, La gema que colma todos los deseos y El melodioso tambor que vence en todas las direcciones.
El objetivo de esta práctica es eliminar los obstáculos y proporcionar las condiciones necesarias para su práctica.
El protector del Dharma, Doryhe Shugden
Un Protector del Dharma es una emanación de un Buda o un Bodhisatva cuya función principal es eliminar los obstáculos internos y externos de los practicantes que les impiden alcanzar realizaciones espirituales y proporcionar las condiciones necesarias para su práctica.
En el Tíbet, cada monasterio tenía un Protector del Dharma, pero esta tradición no se originó en este país. Los antiguos practicantes mahayanas de la India confiaron en los Protectores del Dharma para eliminar sus obstáculos y cumplir sus deseos espirituales.

Aunque hay algunas deidades mundanas que tienen afinidad con el budismo e intentan ayudar a sus seguidores, no son verdaderos Protectores del Dharma. Estas deidades pueden aumentar la riqueza de los practicantes y ayudarles a tener éxito en sus actividades mundanas, pero no tienen la sabiduría ni el poder necesarios para proteger el desarrollo del Dharma en sus mentes.
Este Dharma interno –las experiencias de la gran compasión, la bodhichita, la sabiduría que realiza la vacuidad y demás realizaciones– es lo verdaderamente importante y lo que debe ser protegido, puesto que las condiciones externas son algo secundario. Aunque su motivación sea buena, las deidades mundanas carecen de sabiduría y, por lo tanto, su ayuda externa en realidad interfiere con el logro de auténticas realizaciones espirituales. Si ellas mismas no tienen realizaciones de Dharma, ¿cómo pueden protegerlas?

Por lo tanto, es evidente que todos los Protectores del Dharma son emanaciones de Budas o Bodhisatvas. Aunque estos Protectores tienen gran capacidad para proteger el Budadharma y a los que lo practican, la ayuda que recibamos de ellos dependerá de nuestra fe. Para recibir su protección completa debemos confiar en ellos con devoción firme y continua.

Los Budas se manifestan bajo el aspecto de diferentes Protectores del Dharma, como Mahakala, Kalarupa, Kalindevi y Doryhe Shugden. Desde los tiempos de Yhe Tsongkhapa hasta el primer Panchen Lama, Losang Chokyi Gyaltsen, el principal Protector del Dharma del linaje de Yhe Tsongkhapa era Kalarupa. Sin embargo, más tarde, varios lamas de alto rango se dieron cuenta de que Doryhe Shugden se había convertido en el Protector del Dharma principal de esta tradición.

Desde el punto de vista de su compasión, sabiduría o poder, no existe ninguna diferencia entre los diferente Protectores del Dharma, pero según el karma de los seres sintientes, un Protector del Dharma en particular puede ofrecer más ayuda en un momento determinado.

Podemos comprender esto considerando el ejemplo de Buda Shakyamuni. En el pasado, los seres de este mundo tenían el karma de ver el Cuerpo de Emanación Suprema de Buda Shakyamuni y de recibir enseñanzas directamente de él.

Sin embargo, hoy día no tenemos este karma y, por lo tanto, Buda se manifiesta bajo el aspecto de nuestro Guía Espiritual, nos ayuda con sus enseñanzas y nos guía por el camino espiritual. Por lo tanto, el modo en que Buda nos ayuda cambia dependiendo de nuestro karma, pero su naturaleza siempre es la misma. Entre los Protectores del Dharma, Mahakala de cuatro rostros, Kalarupa y Doryhe Shugden tienen la misma naturaleza porque los tres son emanaciones de Manyhushri.

No obstante, en la actualidad tenemos una relación kármica más estrecha con Doryhe Shugden que con otros Protectores. Por esta razón, Morchen Doryhechang Kunga Lhundrup, un respetado maestro realizado de la Tradición Sakya, dijo a sus discípulos: «Ahora es el momento de confiar en Doryhe Shugden». En numerosas ocasiones repitió este consejo para animar a sus seguidores a generar fe en la práctica de Doryhe Shugden. Nosotros también debemos seguir su consejo y ponerlo en práctica con sinceridad. No dijo que confiáramos en otros Protectores del Dharma, sino en Doryhe Shugden. Muchos lamas Sakyas y monasterios de esta tradición confían con sinceridad en Doryhe Shugden.

En los últimos tiempos, la persona responsable de difundir la práctica de Doryhe Shugden era el fallecido Triyhang Doryhechang, Guru raíz de muchos practicantes gelugpas, desde modestos novicios hasta lamas de alto rango. Animó a sus discípulos a confiar en Doryhe Shugden y en numerosas ocasiones concedió las iniciaciones.

Incluso cuando ya era muy anciano, para evitar que la práctica de Doryhe Shugden degenerara, escribió un extenso texto titulado Sinfonía que deleita a un océano de Conquistadores, que es un comentario a la alabanza a Doryhe Shugden titulada Eones infinitos, de Tagpo Kelsang Khedrub Rimpoché.

Naturaleza y función del Protector del Dharma
Algunas personas piensan que Doryhe Shugden es una emanación de Manyhushri que se manifiesta bajo un aspecto mundano, pero esto no es cierto. En realidad, la forma de Doryhe Shugden revela las etapas completas del camino del sutra y del tantra, lo cual no ocurre con los seres mundanos.

Doryhe Shugden aparece como un monje con la ordenación completa para mostrar que la práctica de la disciplina moral es imprescindible para alcanzar la iluminación. Con su mano derecha sostiene un corazón que simboliza las mentes de gran compasión y del gozo espontáneo –la esencia de todas las etapas del camino de la vastedad del sutra y del tantra–.
Su sombrero amarillo redondo representa la visión de Nagaryhuna, y con la espada de sabiduría que empuña con su mano derecha nos anima a cortar la ignorancia, la raíz del samsara, con la hoja afilada de la visión de Nagaryhuna. Esta es la esencia de todas las etapas del camino de la profundidad del sutra y del tantra.

Doryhe Shugden monta sobre un león blanco, símbolo de las cuatro valentías de un Buda, y tiene una mangosta que vomita joyas sobre su brazo izquierdo indicando su poder para conceder riquezas a aquellos que confían en él. El ojo en su frente simboliza su sabiduría omnisciente que percibe de manera directa y simultánea todos los fenómenos del pasado, presente y futuro.
Su expresión airada significa que elimina la ignorancia, el verdadero enemigo de todos los seres sintientes, al bendecirlos con su gran sabiduría, y también los obstáculos de los practicantes sinceros de Dharma.

Beneficios de confiar en Doryhe Shugden
Si conocemos bien la naturaleza y funciones de Doryhe Shugden, podremos comprender los beneficios de confiar en él. Doryhe Shugden siempre asiste, guía y protege a los practicantes sinceros, concediéndoles bendiciones, aumentando su sabiduría, colmando sus deseos y ayudándoles a tener éxito en sus actividades espirituales.
Este Protector no favorece sólo a los kadampas. Puesto que es un Buda, ayuda a todos los seres sintientes aunque no sean budistas. El sol beneficia incluso a las personas ciegas, dándoles calor y haciendo madurar las cosechas de les proporcionan alimentos, pero si recobraran la vista, ¡cuántos más beneficios recibirían! Del mismo modo, aunque Doryhe Shugden también protege a los que no se esfuerzan por confiar en él, cuando abrimos los ojos de nuestra fe y confiamos en él con sinceridad, poco a poco nos damos cuenta de la ayuda que recibimos de él.

Si deseamos de verdad disfrutar de los beneficios de confiar en Doryhe Shugden, debemos hacerlo durante mucho tiempo mejorando en todo momento nuestra relación con él. De este modo, comenzaremos a notar su beneficiosa influencia en nuestras vidas. Hemos de tener en cuenta que la función principal de un Protector del Dharma no es ayudarnos a alcanzar objetivos mundanos, sino proteger nuestro adiestramiento espiritual. Por lo tanto, no debemos desanimarnos si no nos volvemos ricos de repente, puesto que las riquezas no siempre contribuyen al desarrollo espiritual y pueden convertirse en una gran distracción.

Si confiamos con sinceridad en Doryhe Shugden, reunirá las condiciones necesarias para nuestra práctica de Dharma, pero es posible que no sean las que nosotros deseamos. Doryhe Shugden bendecirá nuestra mente para que podamos transformar las situaciones difíciles en el camino espiritual y abrirá nuestros ojos de la sabiduría para tomar las decisiones correctas. Aunque en ocasiones los que confían en Doryhe Shugden estén solos, en su interior tendrán un constante aliado sabio y compasivo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

SANTA CLARA DE ASÍS

Fiesta 11 de Agosto
Clara significa: "vida transparente"
"El amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre" -Santa Clara.
De sus cartas: Atiende a la pobreza, la humildad y la caridad de Cristo

Clara nació en Asís, Italia, en 1193. Su padre, Favarone Offeduccio, era un caballero rico y poderoso. Su madre, Ortolana, descendiente de familia noble y feudal, era una mujer muy cristiana, de ardiente piedad y de gran celo por el Señor.
Desde sus primeros años Clara se vio dotada de innumerables virtudes y aunque su ambiente familiar pedía otra cosa de ella, siempre desde pequeña fue asidua a la oración y mortificación. Siempre mostró gran desagrado por las cosas del mundo y gran amor y deseo por crecer cada día en su vida espiritual.
Ya en ese entonces se oía de los Hermanos Menores, como se les llamaba a los seguidores de San Francisco. Clara sentía gran compasión y gran amor por ellos, aunque tenía prohibido verles y hablarles. Ella cuidaba de ellos y les proveía enviando a una de las criadas. Le llamaba mucho la atención como los frailes gastaban su tiempo y sus energías cuidando a los leprosos. Todo lo que ellos eran y hacían le llamaba mucho la atención y se sentía unida de corazón a ellos y a su visión.
Su llamada y su encuentro con San Francisco. Cofundadora de la orden.

La conversión de Clara hacia la vida de plena santidad se efectuó al oír un sermón de San Francisco de Asís. En 1210, cuando ella tenía 18 años, San Francisco predicó en la catedral de Asís los sermones de cuaresma e insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales. Al oír las palabras: "este es el tiempo favorable... es el momento... ha llegado el tiempo de dirigirme hacia El que me habla al corazón desde hace tiempo... es el tiempo de optar, de escoger..", sintió una gran confirmación de todo lo que venía experimentando en su interior.

Durante todo el día y la noche, meditó en aquellas palabras que habían calado lo más profundo de su corazón. Tomó esa misma noche la decisión de comunicárselo a Francisco y de no dejar que ningún obstáculo la detuviera en responder al llamado del Señor, depositando en El toda su fuerza y entereza.

Cuando su corazón comprendió la amargura, el odio, la enemistad y la codicia que movía a los hombres a la guerra comprendió que esta forma de vida eran como la espada afilada que un día traspasó el corazón de Jesús. No quiso tener nada que ver con eso, no quiso otro señor mas que el que dio la vida por todos, aquel que se entrega pobremente en la Eucaristía para alimentarnos diariamente. El que en la oscuridad es la Luz y que todo lo cambia y todo lo puede, aquel que es puro Amor. Renace en ella un ardiente amor y un deseo de entregarse a Dios de una manera total y radical.

Clara sabía que el hecho de tomar esta determinación de seguir a Cristo y sobre todo de entregar su vida a la visión revelada a Francisco, iba a ser causa de gran oposición familiar, pues el solo hecho de la presencia de los Hermanos Menores en Asís estaba ya cuestionando la tradicional forma de vida y las costumbres que mantenían intocables los estratos sociales y sus privilegios. A los pobres les daba una esperanza de encontrar su dignidad, mientras que los ricos comprendían que el Evangelio bien vivido exponía por contraste sus egoísmos a la luz del día. Para Clara el reto era muy grande. Siendo la primera mujer en seguirle, su vinculación con Francisco podía ser mal entendida.

Santa Clara se fuga de su casa el 18 de Marzo de 1212, un Domingo de Ramos, empezando así la gran aventura de su vocación. Se sobrepuso a los obstáculos y al miedo para darle una respuesta concreta al llamado que el Señor había puesto en su corazón. Llega a la humilde Capilla de la Porciúncula donde la esperaban Francisco y los demás Hermanos Menores y se consagra al Señor por manos de Francisco.
Empiezan las renuncias.

De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto, y la envió a donde unas religiosas que vivían por allí cerca, a que se fuera preparando para ser una santa religiosa.

Para Santa Clara la humildad es pobreza de espíritu y esta pobreza se convierte en obediencia, en servicio y en deseos de darse sin límites a los demás.

Días más tardes fue trasladada temporalmente, por seguridad, a las monjas Benedictinas, ya que su padre, al darse cuenta de su fuga, sale furioso en su búsqueda con la determinación de llevársela de vuelta al palacio. Pero la firme convicción de Clara, a pesar de sus cortos años de edad, obligan finalmente al Caballero Offeduccio a dejarla. Días más tardes, San Francisco, preocupado por su seguridad dispone trasladarla a otro monasterio de Benedictinas situado en San Angelo. Allí la sigue su hermana Inés, quien fue una de las mayores colaboradoras en la expansión de la Orden y la hija (si se puede decir así) predilecta de Santa Clara. Le sigue también su prima Pacífica.

Cuando se trasladan las primeras Clarisas a San Damián, San Francisco pone al frente de la comunidad, como guía de Las Damas Pobres a Santa Clara. Al principio le costó aceptarlo pues por su gran humildad deseaba ser la última y ser la servidora, esclava de las esclavas del Señor. Pero acepta y con verdadero temor asume la carga que se le impone, entiende que es el medio de renunciar a su libertad y ser verdaderamente esclava. Así se convierte en la madre amorosa de sus hijas espirituales, siendo fiel custodia y prodigiosa sanadora de las enfermas.

Desde que fue nombrada Madre de la Orden, ella quiso ser ejemplo vivo de la visión que trasmitía, pidiendo siempre a sus hijas que todo lo que el Señor había revelado para la Orden se viviera en plenitud.

Siempre atenta a la necesidades de cada una de sus hijas y revelando su ternura y su atención de Madre, son recuerdos que aún después de tanto tiempo prevalecen y son el tesoro mas rico de las que hoy son sus hijas, Las Clarisas Pobres.

Sta. Clara acostumbraba tomar los trabajos mas difíciles, y servir hasta en lo mínimo a cada una. Pendiente de los detalles más pequeños y siendo testimonio de ese corazón de madre y de esa verdadera respuesta al llamado y responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos.
Por el testimonio de las misma hermanas que convivieron con ella se sabe que muchas veces, cuando hacía mucho frío, se levantaba a abrigar a sus hijas y a las que eran mas delicadas les cedía su manta. A pesar de ello, Clara lloraba por sentir que no mortificaba suficiente su cuerpo.
Cuando hacía falta pan para sus hijas, ayunaba sonriente y si el sayal de alguna de las hermanas lucía más viejo ella lo cambiaba dándole el de ella. Su vida entera fue una completa dádiva de amor al servicio y a la mortificación. Su gran amor al Señor es un ejemplo que debe calar nuestros corazones, su gran firmeza y decisión por cumplir verdaderamente la voluntad de Dios para ella.

Tenía gran entusiasmo al ejercer toda clase de sacrificios y penitencias. Su gozo al sufrir por Cristo era algo muy evidente y es, precisamente esto, lo que la llevó a ser Santa Clara. Este fue el mayor ejemplo que dio a sus hijas.

La humildad brilló grandemente en Santa Clara y una de las mas grandes pruebas de su humildad fue su forma de vida en el convento, siempre sirviendo con sus enseñanzas, sus cuidados, su protección y su corrección. La responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos no la utilizó para imponer o para simplemente mandar en el nombre del Señor. Lo que ella mandaba a sus hijas lo cumplía primero ella misma con toda perfección. Se exigía mas de lo que pedía a sus hermanas.

Hacía los trabajos mas costosos y daba amor y protección a cada una de sus hijas. Buscaba como lavarle los pies a las que llegaban cansadas de mendigar el sustento diario. Lavaba a las enfermas y no había trabajo que ella despreciara pues todo lo hacía con sumo amor y con suprema humildad.

"En una ocasión, después de haberle lavado los pies a una de las hermanas, quiso besarlos. La hermana, resistiendo aquel acto de su fundadora, retiró el pie y accidentalmente golpeó el rostro a Clara. Pese al moretón y la sangre que había salido de su nariz, volvió a tomar con ternura el pie de la hermana y lo besó."

Con su gran pobreza manifestaba su anhelo de no poseer nada mas que al Señor. Y esto lo exigía a todas sus hijas. Para ella la Santa Pobreza era la reina de la casa. Rechazó toda posesión y renta, y su mayor anhelo era alcanzar de los Papas el privilegio de la pobreza, que por fin fue otorgado por el Papa Inocencio III.

Para Santa Clara la pobreza era el camino en donde uno podía alcanzar mas perfectamente esa unión con Cristo. Este amor por la pobreza nacía de la visión de Cristo pobre, de Cristo Redentor y Rey del mundo, nacido en el pesebre. Aquel que es el Rey y, sin embargo, no tuvo nada ni exigió nada terrenal para si y cuya única posesión era vivir la voluntad del Padre. La pobreza alcanzada en el pesebre y llevada a su cúlmen en la Cruz. Cristo pobre cuyo único deseo fue obedecer y amar.

La vida de Sta. Clara fue una constante lucha por despegarse de todo aquello que la apartaba del Amor y todo lo que le limitara su corazón de tener como único y gran amor al Señor y el deseo por la salvación de las almas.

La pobreza la conducía a un verdadero abandono en la Providencia de Dios. Ella, al igual que San Francisco, veía en la pobreza ese deseo de imitación total a Jesucristo. No como una gran exigencia opresiva sino como la manera y forma de vida que el Señor les pedía y la manera de mejor proyectar al mundo la verdadera imagen de Cristo y Su Evangelio.

Siguiendo las enseñanzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y, aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pontífice que le ofrecía unas rentas para su convento le escribió: "Santo padre: le suplico que me absuelva y me libere de todos mis pecados, pero no me absuelva ni me libre de la obligación que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo". A quienes le decían que había que pensar en el futuro, les respondía con aquellas palabras de Jesús: "Mi Padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabrá alimentar también a nosotros".


La vida de Oración
Para Santa Clara la oración era la alegría, la vida; la fuente y manantial de todas las gracias, tanto para ella como para el mundo entero. La oración es el fin en la vida Religiosa y su profesión.
Ella acostumbraba pasar varias horas de la noche en oración para abrir su corazón al Señor y recoger en su silencio las palabras de amor del Señor. Muchas veces, en su tiempo de oración, se le podía encontrar cubierta de lágrimas al sentir el gran gozo de la adoración y de la presencia del Señor en la Eucaristía, o quizás movida por un gran dolor por los pecados, olvidos y por las ingratitudes propias y de los hombres.

Se postraba rostro en tierra ante el Señor y, al meditar la pasión las lágrimas brotaban de lo mas íntimo de su corazón. Muchas veces el silencio y soledad de su oración se vieron invadidos de grandes perturbaciones del demonio. Pero sus hermanas dan testimonio de que, cuando Clara salía del oratorio, su semblante irradiaba felicidad y sus palabras eran tan ardientes que movían y despertaban en ellas ese ardiente celo y encendido amor por el Señor.

Hizo fuertes sacrificios los cuarenta y dos años de su vida consagrada. Cuando le preguntaban si no se excedía, ella contestaba: Estos excesos son necesarios para la redención, "Sin el derramamiento de la Sangre de Jesús en la Cruz no habría Salvación". Ella añadía: "Hay unos que no rezan ni se sacrifican; hay muchos que sólo viven para la idolatría de los sentidos. Ha de haber compensación. Alguien debe rezar y sacrificarse por los que no lo hacen. Si no se estableciera ese equilibrio espiritual la tierra sería destrozada por el maligno". Santa Clara aportó de una manera generosa a este equilibrio.

Milagros de Santa Clara

La Eucaristía ante los sarracenos
En 1241 los sarracenos atacaron la ciudad de Asís. Cuando se acercaban a atacar el convento que está en la falda de la loma, en el exterior de las murallas de Asís, las monjas se fueron a rezar muy asustadas y Santa Clara que era extraordinariamente devota al Santísimo Sacramento, tomó en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se les enfrentó a los atacantes. Ellos experimentaron en ese momento tan terrible oleada de terror que huyeron despavoridos.
En otra ocasión los enemigos atacaban a la ciudad de Asís y querían destruirla. Santa Clara y sus monjas oraron con fe ante el Santísimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qué.

El milagro de la multiplicación de los panes.
Cuando solo tenían un pan para que comieran cincuenta hermanas, Santa Clara lo bendijo y, rezando todas un Padre Nuestro, partió el pan y envió la mitad a los hermanos menores y la otra mitad se la repartió a las hermanas. Aquel pan se multiplicó, dando a basto para que todas comieran. Santa Clara dijo: "Aquel que multiplica el pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?"
En una de las visitas del Papa al Convento, dándose las doce del día, Santa Clara invita a comer al Santo Padre pero el Papa no accedió. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondió: "quiero que seas tu la que bendigas estos panes". Santa Clara le dice que sería como un irespeto muy grande de su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordena bajo el voto de obediencia que haga la señal de la Cruz. Ella bendijo los panes haciéndole la señal de la Cruz y al instante quedó la Cruz impresa sobre todos los panes.

Tras los pasos de Santa Clara en Asís.
En la Basílica de Sta. Clara encontramos su cuerpo incorrupto y muchas de sus reliquias.
En el convento de San Damiano, se recorren los pasillos que ella recorrió. Se entra al cuarto donde ella pasó muchos años de su vida acostada, se observa la ventana por donde veía a sus hijas. También se conservan el oratorio, la capilla, y la ventana por donde expulsó a los sarracenos con el poder de la Eucaristía.
Hoy las religiosas Clarisas son aproximadamente 18.000 en 1.248 conventos en el mundo.

Iglesia de San Damián

Lugar de la conversión de Francisco - Cuna de las Clarisas


"La primera obra que emprendió San Francisco al sentirse libre de la mano de su padre carnal fue la construcción de una casa al Señor; pero no pretende edificar una nueva: repara la antigua, remoza la vieja. No arranca el cimiento, sino que edifica sobre él, dejando siempre, sin advertirlo, tal prerrogativa para Cristo... Habiendo regresado al lugar donde, según se ha dicho, fue construida antiguamente la iglesia de San Damián, la restauró con sumo interés, en poco tiempo, ayudado por la gracia del Altísimo. Este es el lugar bendito y santo en el que felizmente nació la gloriosa Religión y la eminentísima Orden de señoras pobres y santas vírgenes por obra de San Francisco, unos seis años después de su conversión". (Tomás de Celano, Vida primera, 18).

Francisco, repara mi Iglesia
San Damián, a un kilómetro apenas de Asís, por debajo de Santa Clara, a mitad de la bajada hacia la llanura y rodeado de olivares, es uno de los lugares más sugestivos, importantes y llenos de recuerdos de los orígenes franciscanos. Fue aquí donde Cristo crucificado invitó a Francisco a "reparar la Iglesia, que amenaza ruina", al comienzo de
su conversión. Aunque ahora el famoso crucifijo de San Damián, el más conocido y reproducido en nuestro tiempo, desde el siglo XIII se conserva en la Basílica de Santa Clara. San Francisco tardó dos años en repara la iglesia (1206-1208), antes de irse a vivir con sus primeros compañeros al tugurio de Rivotorto (1208-1210). Hacia el otoño de 1211, unos meses después de su conversión, santa Clara de Asís y sus primeras compañeras -entre ellas su propia hermana, Santa Inés de Asís- se trasladaron a San Damián, y aquí fundaron el monasterio de Santa María de San Damián, el primero de la Orden de las Hermanas Clarisas.

Composición del Cántico del hermano Sol
Al volver del monte de la Verna, con los estigmas de la Pasión de Cristo en sus carnes, Francisco permaneció en San Damián casi dos meses, en la primavera de 1225, en espera de trasladarse a Rieti para una operación ocular. Sin embargo no pudo ver a Clara, pues ambos estaban entonces muy enfermos, y el santo residía fuera de la clausura, con los frailes que se ocupaban de las necesidades de las hermanas, en una habitación a la derecha de la entrada de la iglesia. Era, probablemente, la misma donde estuvo viviendo con messer Pedro, el cura de San Damián, después de su conversión. Fue allí fue donde compuso el famoso
Cántico del Hermano Sol, o de las Criaturas, en medio de una gran tribulación por causa de sus enfermedades, y sin poder soportar la luz por una grave infección ocular.

Cuna de la Orden de las Clarisas
Al día siguiente de su muerte, el 4 de octubre de 1226, los restos mortales del Santo fueron trasladados a Asís, pasando por San Damián. así santa Clara y sus hermanas pudieron darle el último adiós y, de paso, fueron testigos del prodigio de los estigmas, que pudieron ver y besar, ya que, para la ocasión, se quitó la reja de la clausura, la misma que se conserva ahora, como reliquia, en el monasterio de Santa Clara.

La fundadora de las Clarisas vivió en San Damián 42 años. El lugar, por tanto, fue escenario de la mayor parte de su vida. Aquí rezó, sufrió, se mortificó, practicó la caridad con las hermanas, gozó de las visitas de San Francisco y de los papas Gregorio IX e Inocencio IV, que le aprobó la Regla y presidió sus funerales. Aquí también tuvo ocasión de experimentar repetidas veces la gracia del Señor, como aquella visión de la Pasión del Señor un viernes santo, o aquella otra que le permitió seguir desde su lecho, donde yacía enferma unos meses antes de su muerte, la Misa de Nochebuena de la Basílica de San Francisco, motivo por el cual es ahora patrona de la televisión. Su intercesión fue eficaz para muchas personas y, sobre todo, para la entera ciudad de Asís, a la que libró en dos ocasiones de las tropas sarracenas enviadas por el emperador a conquistarla. Los asisanos aún lo recuerdan agradecidos y cada año, en el mes de junio, bajan al santuario, con las autoridades al frente, a celebrar la fiesta del Voto.

Clara murió en San Damián el 11 de agosto de 1253, a los 60 años de edad. Su cuerpo fue llevado enseguida a la iglesia de San Jorge, donde había estado el de San Francisco antes de ser trasladado a su Basílica. Poco después, por orden del Papa, la iglesia fue demolida y transformada en Basílica y monasterio de Santa Clara. A cambio de dicha iglesia, las clarisas entregaron a los canónigos de San Rufino, sus legítimos propietarios, la iglesia de San Damián.
Un convento franciscano

Poco más tarde, a finales del s. XIII o principios del XIV, el ex-monasterio de damianitas se convirtió en un convento franciscano dependiente del Sacro Convento de Asìs. Por último, en el siglo XV fue cedido a los frailes de la Observancia, y fue entonces cuando se construyeron el claustro, el pórtico de entrada, el rosetón y otras partes del convento, que dan al conjunto su aspecto actual.

Desde el punto de vista artístico, hay que destacar unos frescos de Tiberio de Asís, discípulo del Perugino en el claustro y, en la iglesia, la Virgen con el Niño del ábside, del siglo XII, algunos frescos del s. XIV que recuerdan la conversión de San Francisco y el conflicto con el padre, y un cristo crucificado en talla de madera del s. XVII.

Santa Inés de Asís

Santa Inés de Asís
Hermana de santa Clara
Fiesta: 19 de noviembre.
Aprobación del culto: Benedicto XIV, el 15 de abril de 1762
Nacimiento: Asís (Italia), 1197-98
Muerte: Asís, 16 de noviembre de 1253
Orden: de San Damián - Damianitas - Clarisas.


Vida santa Inés de Asís, hermana de santa Clara

La vida de Inés de Asís, la hija segunda de Favarone y Hortelana, no está tan documentada como la de santa Clara, su hermana "en la carne y en la pureza". Debió de nacer en torno al 1197, pues por la Crónica de los XXIV Generales sabemos que murió a los 56 años, poco después que hermana, fallecida en agosto de 1253.

Se llamaba, al parecer, Catalina. Entre ella y su hermana corría un afecto recíproco y una comunión de sentimientos, aunque Catalina no parecía tan orientada hacia la vida consagrada como Clara. Según la Leyenda de Santa Clara, atribuida a fray Tomás de Celano, su llamada a la vida religiosa fue fruto de la poderosa oración de Clara en el monasterio de Santo Ángel de Panzo.

Tenía unos 15 años, cuando la hermana mayor huyó de casa. Su otra hermana, Beatriz, era aún demasiado pequeña para encontrar en ella la amiga que necesita. A medida que transcurrían la Semana Santa y la de Pascua aumentaba en ella el deseo de reunirse con Clara para entregarse al Señor, como ella. El 3 de abril se decidió por fin a abandonar su casa y marcharse a Panzo, donde Clara la recibió con un abrazo, dando gracias a Dios por escuchar sus ruegos. Enseguida empezó a aleccionara en el seguimiento de Cristo crucificado. , pero la reacción de la familia ante la desaparición de Catalina fue mucho más violenta que el día de la fuga de Clara. Doce caballeros airados, con el tío Monaldo al frente, corrían al monasterio y se abalanzaban sobre Catalina, dispuestos a no permitir una nueva afrenta y otra pérdida familiar. A golpes y empellones la arrastraron fuera del monasterio, hasta un arroyo cercano, pero no pudieron dar un paso más. La resistencia de la jovencita y la oración de su hermana pudieron más que la fuerza bruta de tantos hombres juntos, los cuales tuvieron que desistir, finalmente, de llevársela a casa.

Dice la Crónica que, después de este episodio de violencia, "el bienaventurado Francisco con sus propias manos le cortó los cabellos y le impuso el nombre de Inés, ya que por el Cordero inocente... resistió con fortaleza y combatió varonilmente". Pocos meses después, tras la llegada de otras jóvenes deseosas de seguir a Clara, se trasladaron a la iglesia de San Damián, donde fundaron el monasterio de Santa María de San Damián y la orden de las Hermanas Menores. Pero a Francisco no le agradó ese nombre, y las llamó Señoras Pobres. El pueblo las llamaba Damianitas, y sólo después de la muerte de Clara empezaron a llamarlas Clarisas.

Dirigida por Francisco junto con su hermana y demás compañeras, Inés progresó de prisa en el camino de perfección y mortificación, siendo la admiración de sus compañeras, sobre todo por su corta edad. Desde el principio hasta el final de sus días rodeó su cintura con un áspero cilicio de crin de caballo, y, al igual que su hermana, se alimentaba, prácticamente, de pan y agua.

Dulce, compasiva, solícita y caritativa, se comportaba como una madre con sus compañeras, especialmente con las que sufrían por cualquier motivo. "Virgen prudentísima" la llama su hermana en una de sus cartas a Inés de Praga. Añade la crónica que, una noche, Clara la vio en oración, elevada del suelo y coronada con tres coronas que, de tanto en tanto, le colocaba un ángel. Al día siguiente logró que Inés le explicara cuáles eran los tres objetos de su contemplación: la bondad y paciencia de Dios para con los pecadores, cómo Cristo sufrió la pasión y muerte en cruz por toda la humanidad, y las penas de las almas del Purgatorio.

Hacia el año 1218 se fundaba en Florencia el monasterio llamado de Monticelli, e Inés fue enviada, unos años más tarde, como abadesa, para instruir a las nuevas damianitas. Dice la Crónica que, con su ejemplo de vida y con sus palabras amorosas y persuasivas, implantó en dicho lugar la observancia de la pobreza evangélica. En 1218 era abadesa Avegnente de Albizzo, la misma que que hizo donación del lugar de Monticelli a la Iglesia de Roma, por mediación del cardenal Hugolino. La donación se debía a que la comunidad florentina, como la de San Damián de Asís, había renunciado a la posesión de bienes y rentas. Junto con la regla de san Benito, la hermanas florentinas profesaron en manos del cardenal Hugolino las mismas "constituciones" que regían en San Damián, y que debía ser la regla dada por Francisco a Clara y sus hermanas, y que jamás llegó a ser aprobada.

Una carta de Inés dirigida a su hermana Clara desde Monticelli entre los años 1228-1230, nos desvela algo del profundo dolor que le causó la separación, pero también del ambiente de paz y unión que se respiraba en el monasterio florentino. No sabemos el tiempo que permaneció allí, ni la fecha de su regreso a Asís. Según el cronista fray Mariano de Florencia, del siglo XVI, la vuelta a San Damián tenía relación con al empeoramiento de la salud de Clara. Lo cierto es que santa Inés se encontraba a la cabecera de su hermana moribunda, en el verano de 1253. "Queridísima hermana -le habría dicho ésta, para contener su llanto y aliviar su dolor- es del agrado de Dios que yo me vaya; mas tú cesa de llorar, porque llegarás pronto ante el Señor, enseguida después de mí, y Él te concederá un gran consuelo.

Gran consuelo fue para Inés, tras la dolorosa separación del 11 de agosto, el multitudinario funeral de su hermana, presidido por el papa Inocencio IV, presente toda la curia romana -que residía entonces en el Sacro Convento de Asís-, y el traslado de sus restos hasta la iglesia de San Jorge entre las alabanzas del pueblo, que ya la proclamaba santa. Pero el mayor consuelo fue que, "al cabo de pocos días", Inés pudo seguir a su hermana hasta las mansiones eternas. Concluye la Leyenda de Santa Clara que "como había pasado del mundo a la cruz precedida por su hermana, así mismo, ahora que Clara comenzaba ya a brillar con prodigios y milagros, Inés pasó ya madura, en pos de ella, de esta luz languideciente, a resplandecer por siempre ante Dios".
La noticia de su muerte se extendió por Asís y por toda la comarca y atrajo, igualmente, a una multitud de gente que le tenían gran aprecio y esperaban poder contemplar sus restos mortales. Todo ese gentío subía por la escalera de madera que, desde el claustro, comunicaba con con el dormitorio de las clarisas. Pero las cadenas de hierro no pudieron soportar el peso, y se derrumbó, arrastrando consigo a los que subían, y aplastando los cuerpos de los que estaban debajo, hombres, mujeres y niños. Pudo haber sido una gran catástrofe, pero la muchedumbre entera invocó con fe el nombre de Inés, y todo lo más que hubo fueron heridos y magullados, que se levantaron sonrientes, como si nada hubiese ocurrido.

Ese fue sólo el primero de los muchos favores obtenidos, por intercesión de Inés, por parte de enfermos incurables, ciegos y poseídos, a lo largo de los siglos, hasta la aprobación oficial de su culto por parte del papa Benedicto XIV, que tuvo lugar el 15 de abril de 1762. Su fiesta en el Martirologio Romano es el 16 de noviembre, pero la familia franciscana la celebra el 19 del mismo mes. El cuerpo de santa Inés reposa en la misma Basílica de Asís donde descansan los restos de su hermana santa Clara, su otra hermana, Beatriz, y su madre Hortelana, que también se hicieron damianitas

martes, 4 de noviembre de 2008

Padre Pio

San Pio de Pietrelcina, franciscano capuchino1887-1968

Fiesta 23 de Septiembre

Modelo de sacerdote. Ofreció su vida a Dios como víctima por la conversión de los pecadores. Atrajo a multitudes para Cristo.

"Solo quiero ser un fraile que reza..."

"Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón..."

CRONOLOGÍA DEL P. PÍO

1887- 25 mayo: Nace en Pietrelcina, Italia.

1903 - 6 enero: Edad 15 años. Entra al noviciado franciscano OFM cap en Morcone.

1904 - 22 enero: Profesa como franciscano.

1910 - 10 agosto: Ordenación sacerdotal en Benevento.

1918- 20 septiembre:Recibe las estigmas, (llagas de Jesucristo).

1923 - 1933 Le fue prohibido celebrar misa en público y comunicación con sus hijos espirituales; víctima de calumnias.

1947 Comienzan los grupos de oración del Padre Pío.

1956 - 5 mayo: Inauguración de la Casa Sollievo della Sofferenza (alivio del sufrimiento) .

1968 - 23 septiembre:Fallece en San Giovanni Rotondo.

1998 - 21 de diciembre: Reconocimiento de milagro.

1999 - 2 de mayo: Beatificación.

2001 - 20 de diciembre: Reconocimiento de 2º milagro.

2002 - 16 junio: Canonización en el Vaticano .

Biografía breve

El Padre Pío es uno de los más grandes místicos de nuestro tiempo. Nos enseñó el amor radical al corazón de Jesús y a su Iglesia. Su vida era oración, sacrificio, pobreza.
Sacerdote capuchino. Celebró su primera misa el 10 de Agosto de 1910. Ocho años más tarde, el 20 de Septiembre de 1918, aparecieron visiblemente las llagas de Nuestro Señor en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho, haciendo del P. Pío el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia (San Francisco Asís no era sacerdote).


Fue heróico en su apostolado sacerdotal, que duró 58 años. Grandes multitudes, de todas las nacionalidades, pasaron por su confesionario. Las conversiones fueron innumerables. Diariamente recibía centenares de cartas de fieles, que pedían su consejo iluminado y su dirección espiritual, la cual ha siempre significado un retorno a la serenidad, a la paz espiritual y al coloquio con Dios.

Famoso confesor. El Padre Pío pasaba hasta 16 horas diarias en el confesionario. Algunos debían esperar dos semanas para lograr confesarse con él, porque el Señor les hacía ver por medio de este sencillo sacerdote la verdad del evangelio. Su vida se centraba en torno a la Eucaristía. Sus misas conmovían a los fieles por su profunda devoción. Amante de la Santísima Virgen.

Toda su vida no ha sido otra cosa que una contínua oración y penitencia, lo cual no impedía que sembrase a su alrededor felicidad y gran alegría entre aquellos que escuchaban sus palabras, que eran llenas de sabiduría o de un extraordinario sentido del humor. A través de sus cartas, al Confesor se le descubren insospechables y tremendos sufrimientos espirituales y físicos, seguidos de una dicha inefable derivada de su íntima y contínua unión con Dios.

Llegaban a verle multitud de peregrinos de todo el mundo y además recibía numerosas cartas pidiendo oración y consejo.

El Papa Juan Pablo II, en 1947, cuando era un sacerdote recién ordenado fue a visitar al Padre Pío y quedó profundamente impresionado por su santidad. Ya siendo Papa visitó su tumba.

Dones extraordinarios: Discernimiento extraordinario: la capacidad de leer los corazones y las conciencias.Profecía: Pudo anunciar eventos del futuro.Curación: curas milagrosas por el poder de la oración.Bilocación: estar en dos lugares al mismo tiempo.Perfume: la sangre de sus estigmas tenían fragancia de flores.Estigmas: Recibió los estigmas el 20 de septiembre, 1918 y los llevó hasta su muerte 50 años después (23 de septiembre, 1968). Los médicos que observaron los estigmas del Padre Pío no pudieron hacer cicatrizar sus llagas ni dar explicación de ellas. Calcularon que perdía una copa de sangre diaria, pero sus llagas nunca se infectaron. El Padre Pío decía que eran un regalo de Dios y una oportunidad para luchar por ser más y más como Jesucristo Crucificado.

Muerte. El Señor lo llamó a recibir el premio celestial el 23 de Septiembre de 1968. Tenía 81 años. Durante 4 días su cuerpo fue expuesto ante millares de personas que formaban una enorme columna que no conoció interrupción hasta el momento del funeral, al cual asistieron mas de cien mil personas.

Millones visitan su tumba en la Cripta del Santuario de Ntra. Sra. de las Gracias en San Giovani Rotondo. El número de peregrinos continúa aumentando.
Los preliminares de su Causa se iniciaron en Noviembre de 1969. Fue declarado venerable el 18 de Diciembre de 1997.Beatificado el 2 de mayo de 1999. Tan grande fue la multitud en la misa de beatificación que desbordaron la Plaza de San Pedro y toda la Avenida de la Conciliación hasta el río Tiber sin ser estos lugares suficiente. Millones además lo contemplaron por la televisión en el mundo entero. Canonizado el 16 de junio de 2002.


Su beatificación y su canonización fueron las de mayor asistencia en la historia. La plaza de San Pedro y sus alrededores no pudieron contener las multitudes.


El Padre Pío es un poderoso intercesor. Los milagros se siguen multiplicando.
El santuario del Padre Pío en San Giovanni Rotondo recibe mas peregrinos cada año que el de Lourdes. Es el segundo santuario mas visitado, después del Tepeyac (Virgen de Guadalupe).

jueves, 30 de octubre de 2008

Teresa Neumann

Konnersreuth, 1898 - 1962) Debe su fama a que desde 1928 experimentó en visiones los sufrimientos de Cristo, y mostraba los estigmas de la pasión en su cuerpo. Era hija de padres campesinos, de profundas convicciones cristianas. Terminados sus años de educación básica, a partir de 1912, tuvo que trabajar como empleada en la granja de un vecino.

A lo lejos sonaban sordos cañonazos. Una guerra mordía sobre la campiña extranjera. Los americanos se agrupaban alrededor del lecho sencillo y limpio. Atardecía... Los gallos desgranaban sus roncos cacareos despidiéndose del día. La mujer de 47 años yacía en el catre. Sus ojos hundidos con enormes ojeras. Una mirada de obsesivo misticismo en ellos. -Yo no creo en nada de esto... aquí hay truco. Era un cabo americano pequeño y rubio. No terminaba la frase cuando la mujer daba un nuevo alarido. La sangre brotaba en espesas gotas de su frente. En una línea de puntos rojos. Se abrían heridas en la piel ante los ojos de todos. -No... que me lleven a... - el cabo no sabía qué decir. Estaba más pálido que la mujer. De allí en adelante, durante el resto de la noche, al fragor de los lejanos cañonazos comenzaba uno de los mayores misterios del mundo sobrenatural... el misterio conocido como "Estígmata". La campesina se llamaba Teresa Neumann. Cada jueves por la noche daba ante sus vecinos una exhibición de Estígmata como la que presenciaban los azorados marinos americanos. La villa bavara de Konnersreuth era el lugar en que se revivía la Pasión de Cristo cada semana. Era la primera vez que extranjeros veían el milagro. -Miren... está cayendo en trance susurró uno de ellos. Todos guardaban silencio. De repente alguien comenzó a rezar en voz alta. Muy pronto todos los soldados, hombres que habían peleado y asesinado en nombre de la guerra, rezaban juntos. Una especie de vacío místico en medio de la violencia y la maldad. La sangre fluía de nuevas heridas que se abrían. La piel sencillamente se rajaba. El líquido rojo y espeso brotaba a raudales. Las manos, los pies, el costado; la frente... toda ella era un mar de sangre denso, opaco y continuo. -No llega a mañana por la mañana con ese desangramiento- comentó un médico militar. Todos estuvieron de acuerdo. Ya era noche cerrada. Sus gritos aumentaron. Teresa se revolvía sobre el lecho empapado en la sangre. A cada nuevo grito la sangre fluía con mayor fuerza. Calladas y silenciosas campesinas se ocupaban de limpiar la preciosa sangre a cada cierto tiempo. Para eso colocaban trapos inmaculadamente limpios en contacto con las sabanas. Cuando los trapos se impregnaban del rojo líquido los quitaban guardándolos como si fueran tesoros. -Cada casa en este lugar guarda uno de los trapos ensangrentados como objeto de veneración - explicó el capellán que marchaba con los marinos. Un nuevo aullido de la mujer interrumpió su respuesta. Dos campesinas se acercaron a Teresa consolándola. Las lágrimas se confundían con los hilos de sangre que descendían por sus mejillas hundidas y pálidas como la cera.


No hay respuesta oficial de la iglesia... es... Estígmata- contestaba una mujer. Amanecía... Los soldados, como en estado de trance hipnótico habían pasado la noche contemplando el milagro. Muchos de ellos habían hecho apuestas entre ellos. -No llega a las tres de la madrugada... -No llega a las cinco... Todos los que apostaron sobre esto perdieron su dinero. Con las primeras luces del amanecer Teresa Neumann volvió a ser una mujer normal. Una pobre y harapienta campesina como cualquiera de las que se ven a diario por los campos de Europa. Con los primeros rayos del sol las heridas desaparecieron. Esa es la palabra correcta... desaparecieron. Allí en donde segundos antes había sangre, carne abierta y palpitante sólo quedaba la piel limpia y blanca. La mujer abrió los ojos... sonrió débilmente y elevó la mano haciendo la señal de la cruz sobre los presentes. Todos los soldados, sin excepción, cayeron de rodillas ante lo incomprensible. Incluso las sábanas estaban blancas, completamente limpias. Ni un rastro, ni una gota de sangre en parte alguna. Terminaba el fenómeno de Estígmata. Los soldados americanos eran los primeros en ver el extraño fenómeno. Sin embargo, Teresa Neumann había estado sufriendo del mismo por muchos años... veinte para ser exactos. ¿Cómo era posible semejante afluencia de sangre? ¿Cómo se podía disipar el líquido? ¿Cómo podía perder tan enormes cantidades de sangre sin morir? No hay respuesta médica... no la habrá jamás. Un soldado americano era escéptico. Mientras que Maria estaba en pleno apogeo de su estigmatización se acercó al lecho. Tomando un frasquito recogió directamente las gruesas gotas que escapaban de su frente. Dos días m s tarde tenía la respuesta del laboratorio. Sangre humana. No había dudas. No podía haberlas. Teresa Neumann tiene una historia interesantísima. Nacida en la misma villa en la que vivió toda su vida en la frontera con Checoslovaquia. Jamás salió de allí. Durante la Primera Guerra Mundial, mientras que se encontraba ayudando a varios campesinos amigos en la recogida de la cosecha sufrió una grave y dolorosa lesión en la espina dorsal. Los médicos fueron capaces de aliviar el dolor... pero no de sanarla.


De esta forma Teresa se convirtió en una especie de vegetal humano. Prendida a su silla de ruedas por el resto de la existencia. De allí en adelante su salud comenzó a deteriorarse. No había causa aparente para esta caída física. Sin embargo, las enfermedades hacían presa en Teresa una tras la otra. La parte izquierda del cuerpo se le paralizó. Las piernas perdieron la sensibilidad y el movimiento. Los ojos perdieron la visión. Parálisis, convulsiones, vómitos y ataques espasmódicos constituían la vida de la pobre mujer. Fue entonces que Teresa Neumann decidió rezarle a Santa Teresa de Ávila a fin de que le devolviera la vista.Santa Teresa de Avila vivió en España de 1515 a 1582. Desde muy pequeña sufrió (al igual que Teresa Neumann, de una serie de enfermedades que la mantenían al borde de la tumba) Sin embargo, la futura Santa, contra la voluntad de sus padres ingresó en un convento llamado de la Encarnación y situado en la ciudad de Ávila. Tenía la niña 12 años cuando entró en el convento. Durante los 18 años que sirvió a las órdenes de Dios tras de las impenetrables paredes de su monasterio tuvo varias visiones místicas y religiosas.El Convento de la Encarnación tenía fama en España por la extremada austeridad de su vida. Teresa de Ávila superó esta austeridad. Su vida se convirtió en una simple comunión con Dios. A su muerte dejó una estela de milagros que pronto hicieron que la iglesia Católica la canonizara. La beatificación fu‚ otorgada a Teresa de Ávila el mismo día en que Teresa Neumann rezó por sus ojos. Poco días después la pobre campesina recobraba la vista de un instante al otro. Claro está que atribuyó el milagro a Santa Teresa de Ávila. Dos años más tarde, cuando Santa Teresa alcanzó la canonización Teresa Neumann le rezó nuevamente pidiéndole que le devolviera el uso de sus piernas.
Una semana después la campesina caminaba perfectamente. El resto de sus achaques físicos desaparecieron por igual. Al año siguiente tuvo su primera Estígmata. Se trataba de una copia exacta de las heridas que afligieron a Jesús en la Cruz, Preguntada al respecto ella contestó "La visión de Cristo y su agonía es tan inenarrable que ya no puedo ser como los otros mortales. Me dedicaré a sufrir por él... por lo que sufrió por nosotros" Anuncio Teresa Neumann. Entre sus promesas especificó que "No probaría más alimento sólido en su vida. Su cuerpo material debía mantenerse con cucharadas de agua solamente" Los médicos la previnieron de que era imposible mantener el cuerpo y el alma juntos con semejante dieta. Pero ella aseguró que "Dios la mantendría viva"... y así sucedió. En septiembre de 1927 aumentó aún más la austeridad de su vida. Se negó a tomar las cucharadas de agua. Todo su alimento consistía en la hostia y el vino que tomaba en la consagración una vez a la semana. De allí en adelante, exactamente cada siete días aparecía la Estígmata en Teresa Neumann.
Lo que los soldados americanos habían contemplado era la historia de una manifestación sobrenatural conocida por estigmatización y que tiene 700 años de antigüedad. Las heridas de la estigmatización son semejantes a las de Cristo en la Cruz. La sangre que mana por estas heridas es incorruptible. Puede guardarse en cualquier contenido sin que se eche a perder. En muchos casos (no el de Teresa Neumann) la sangre va acompañada de un delicioso y fuerte perfume conocido como "Pasión por Cristo" Allá por la Edad Media la estigmatización era considerada por la iglesia Católica como algo más cerca del Diablo que de Dios. Cada caso en particular era estudiado. Y generalmente los Inquisidores encontraban "la presencia del Diablo en las personas estigmatizadas" las cuales casi siempre eran mujeres.



El primer caso de Estígmata se remonta al año 1224 y correspondió a San Francisco de Asís. Su visión angelical de un Serafín (Angel con seis pares de alas o grado superior en el orden angélico) hizo que inmediatamente comenzara a sangrar por las heridas del Señor. Desde el caso de San Francisco de Asís hasta el día de hoy más de 300 casos de Estígmata han sido reportados. Dos de ellos tuvieron especial significación para la ciencia.


El de Louise Lateau de Bélgica y Marie Luie Jahenny de Francia. Louise desplegó sus primeras heridas mientras que andaba por la edad de 20 años. El Doctor Geral Molloy quedó asombrado cuando le trajeron a una débil jovencita que sangraba profusamente de sus manos. Una vez examinada el doctor especificó que "no había heridas en las palmas de sus manos. Sin embargo, la piel se veía del color de una herida fresca, tenía la forma de una herida fresca y sangraba como una herida fresca... solo que la sangre surgía por los poros" Los sangramientos continuaron a intervalos regulares. Esto dio como resultado que enorme cantidad de peregrinos, curiosos y todo tipo de personas viajaran desde remotos lugares para ver a la "niña que sangra como Cristo" Un especialista internacional, el doctor Bois Warloment de la Academia Belga de Medicina decidió hacer una prueba final. Mandó a elaborar una especie de mano artificial de cristal que se ajustara perfectamente al de la muchacha. La mano le fué colocada dejando solo el espacio suficiente para que el aire circulara en ella. Poco después la mano de cristal desbordaba sangre por todas partes.

Toda ella era un mar de sangre cuando los padres alarmados llamaron al doctor Lecher. Este se apresuró a asistir junto a la enferma. Traía una cámara fotográfica y dejó constancia de lo sucedido para sus archivos. Después invirtió el proceso haciendo que la chica volviera a la normalidad. De aquella forma científica quedaba demostrado por primera vez, y con pruebas irrefutables que la estigmatización podía ser causada perfectamente por factores mentales e hipnóticos. Sin embargo, cuando los miembros del Colegio Médico Nacional de Alemania se enteraron de lo sucedido se apresuraron a protestar de los métodos empleados por el doctor Lecher. Tan alto y fuerte fue el escándalo que el profesor Lecher se vio obligado a dar marcha atrás. "Lo sucedido en Elizabeth claramente conlleva todos los signos de la llamada estigmatización. Yo simplemente fui el vehículo hipnótico para que estos signos progresaran hacia su estado físico" dijo el médico. Claramente establecía que "los síntomas estaban allí" Pero a los efectos de los detractores la Estigmata había sido producida artificialmente mediante el control hipnótico. Como para corroborar los experimentos de Lecher con Elizabeth, por aquellos días la iglesia Católica hizo la canonización de una conocida estigmatizada que había muerto hacía unos años.


Se trataba de Santa Gemma Galgani (1870 - 1903) Lo principal en este caso es que la "iglesia no hizo la menor alusión a los fenómenos de la Estígmata mientras que explicaba los fenómenos que habían hecho posible la canonización ¿Refutación Eclesiástica de la Estigmata? Sería muy aventurado decirlo. Sin embargo, pudiéramos decir que la actitud de la iglesia era de "espera y observación. Teresa Neumann, la más conocida de las estigmatizadas continuó viviendo a pesar de sus enormes pérdidas de sangre cada semana hasta la avanzada edad de 88 años. Uno de los grandes misterios de Neumann era su supervivencia con aquella terrible pérdida de sangre y su negativa a ingerir alimentos. "Si algún milagro existe en la Estígmata está en el hecho de que esta debía haber muerto en quince días" aseguraron los médicos allegados al caso. Según pasaban los años, se le hacía más difícil a Teresa Neumann el mantener sus rasgos de Estígmata, Ya al final de su vida, sus admiradores se quedaron en muchas ocasiones con los deseos de verla sangrar. El padre Herbert Thurston (católico) escribió un libro sobre la Estígmata. En el mismo se basaba en varios experimentos científicos para achacar lo sucedido a "causas psíquicas" Y como ejemplo clásico colocaba el hecho de que la Neumann al fallarle el control mental con lo avanzado de la edad, perdió en parte la Estígmata. Pero allí queda el doble milagro de su visión recuperada y de su parálisis desaparecida. Doble milagro que fue comprobado y recopilado por un grupo de seleccionados médicos y científicos. ¿Es la Estígmata un milagro? ¿Es la Estígmata una simple sugestión? No podemos saberlo. Aún es muy pronto para conocer los secretos del mundo sobrenatural que nos rodea... y al cual pertenecemos día a día sin darnos cuenta.